LA CRÓNICA DEL DÍA

Por: Brian PARRA

Son las nueve de la mañana, el sol entraba por su ventana, se despertó como casi no queriendo, los estragos de la noche anterior aún se hacían presentes, que aunque había ley seca poco le importó e hizo una fiesta con todos sus amigos (como todas las noches), las lagañas se asomaban, con unos bóxers rotos y calcetines salió de su cuarto y se dirigió a bañarse.

Ya eran las diez y el apenas salía de bañarse, se cambió y fue a la cocina, preparándose un café, se dio cuenta que era el día de las elecciones y tenía que ir a votar, ¿Por quién? Eso ni él lo sabía, terminó el café y lo dejó en el lavamanos que tenía vasos y platos sucios de hace más de una semana, corrió a su cuarto buscando su IFE pero no la encontraba, levantó el mar de ropa sucia que tenía y en una esquina, casi rota se encontraba su identificación, agarro sus llaves y salió a votar.

Un carro cayéndose a pedazos de la marca VW, con la defensa caída, agarrada sólo por un par de sinchos, la pintura comida por el sol, un retrovisor agarrado solo por un pequeño pedazo de plástico y con los asientos rasgados se disponía a ir a su casilla, que por no ir a actualizar su dirección le tocaba a más de tres kilómetros.

En el trayecto recordaba los tres debates organizados por el Instituto Nacional Electoral, el mochar manos, el fluido inglés de Ricardo Anaya, la mala reputación del PRI y de Meade y por último las rimas de Andrés Manuel López Obrador, definitivamente su voto sería para el líder nacional de MORENA, pero para las elecciones locales, no sabía nada.

Un repentino choque lo trajo de vuelta al mundo, una banqueta alta le había parado el alto, dejando las placas tiradas en lugar, salió del carro y observó a su alrededor, su casilla estaba a unas casas, se acercó a la casilla con un solo pensamiento, cinco veces MORENA ya que no sabía por quien más votar.

Una fila de más de 100 personas lo esperaban y con la cruda que tenía encima, un dolor de cabeza y una deshidratación increíble, lo único que quería era irse de ahí; la fila avanzo y como en el transcurso de una hora llegó, le entregaron las boletas y solo tacho a MORENA hasta que se cansó.

Salió tomó su carro y más de 100 kilómetros por hora salió con dirección a su casa, llegando con las cobijas echas bola, la ropa tirada y su casa hecha un desastre, se durmió. Al día siguiente revisó redes sociales y vio que ganó AMLO pero lamentablemente también habían ganado candidatos que no eran para nada buenos en los cargos.

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